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2011
Corridas de toros
Un Articulo de: admin

Las corridas de toros son una de las tradiciones españolas más conocidas y atractivas, aunque al mismo tiempo, es una de las más polémicas. Esta fiesta existe en el país porque existe el toro bravo. En la Biblia hay referencias al sacrificio de toros bravos en holocausto de la divina justicia, considerándose al toro como símbolo de fortaleza, fiereza y acometividad. Igualmente hay referencias a los holocaustos religiosos que celebraban los íberos. En ellos sacrificaban a los toros bravos desafiándoles en espectáculos públicos. Otro importante precedente histórico son los ejercicios de la caza del uro en la que se dieron los primeros enfrentamientos, aquí resultaba más importante la habilidad y destreza, que la propia fuerza física. Es quizás en estas tradiciones tan antiguas donde podemos encontrar el origen de las corridas de toros.
El origen de la Plaza, Redondel o Coso, puede estar en el circo romano o quizás sus antecedentes son más remotos, ya que en los templos celtibéricos, donde se celebraban sacrificios de reses bravas en honor de sus dioses tenían esta forma.
En la lidia participan varias personas, llamadas toreros, que siguen un estricto protocolo tradicional, reglamentado y regido por una intención estética, en la que solo puede participar personal con categoría para hacerlo, cosa que se logra mediante la alternativa. Constituye el espectáculo de masas más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo.
Las corridas de toros a la manera actual nacen en el siglo XVIII, entonces la nobleza abandona el toreo a caballo y la plebe comienza a hacerlo a pie, demostrando su valor y destreza. Así se lee en crónicas de la época como un deporte elitista se convierte en plebeyo. Es Francisco Romero el primer diestro que pone orden a la fiesta y el creador de la muleta tal y como hoy la conocemos.
España tiene muchos aficionados a las corridas, ellos consideran la corrida como un bello espectáculo, un arte y una manifestación cultural ancestral; consideran, que lo apreciable en este espectáculo es el valor y la destreza del torero. El público se concentra en el torero, al que le aplauden los movimientos artísticos en momentos en los que cualquier individuo, frente a un toro, no tendría más deseo que abandonar el ruedo y "salir corriendo".
¿Qué es una corrida?
Describiremos las características fundamentales de una corrida porque al considerarse un espectáculo no todas son iguales, pero aquí señalaremos los elementos que no pueden faltar:
En una corrida generalmente hay tres toreros que lidian (torean) seis toros, de ellos dos cada uno. Los toreros se presentan a hacer su faena por orden de antigüedad. Así al primer torero le tocará lidiar el primer toro, al segundo el segundo y al tercero el tercer toro, continuando el primer torero con el cuarto toro y así sucesivamente.
La corrida se abre con el paseíllo, especie de cortejo en el que desfilan, ante el público, todos los que intervienen directamente en el espectáculo. Abren el cortejo los dos alguacilillos que van a caballo, y atraviesan la plaza para dirigirse a la Presidencia y pedirle simbólicamente la llave de la" puerta de los toriles" (donde se guardan los toros).
Detrás van los tres toreros, seguidos por los miembros de sus cuadrillas, compuestas por tres banderilleros y dos picadores. Aparece, al final del cortejo, los mozos y mulas de arrastre (que son los encargados, una vez muerto el toro, de retirarlo de la plaza).
Cuando la llave ha sido entregada y el cortejo se ha retirado, se abre la puerta de toriles. El toro sale a la plaza, y ahí comienza la lucha.
El torero debe mantener un diálogo y una lucha con el animal, tratando de someterlo. La corrida se divide en tres partes o tercios que se anuncian con un toque de clarín. En el primero, se torea con el capote. Con un toque de clarín se indica que salgan los dos picadores al ruedo, situándose cada uno de ellos en un extremo de la plaza, pero sólo uno ejecuta esta "suerte".
En el segundo tercio se ejecuta la "suerte de banderillas", en la que los "subalternos", "banderilleros" o "toreros de plata" como queramos denominarlos ponen al toro tres pares de banderillas.
En el último tercio el torero ejecutará la "suerte suprema", en la que toreará con la muleta en vez de con el capote para, al final, tomar la espada y matar al toro. Estos son los momentos más difíciles de toda su labor, pues en ellos debe conseguir que el toro le embista, y justo en medio de la embestida, aprovechar el momento para clavar su espada en el corazón del animal.
Es cuestión de escasos segundos, y en ellos sólo debe concentrarse en acertar en un punto muy concreto cuando el toro en movimiento se lanza a su muleta. Es quizás aquí cuando el hombre expone más abiertamente su cuerpo ante el toro. Es a toda esta lucha a la que se ha considerado una obra de arte viva y efímera.
Si la faena del torero, así como el haberle dado muerte con una acertada estocada, ha transmitido al público todo ese cúmulo de sensaciones positivas, el torero será premiado.
Los trofeos pueden ser una o dos orejas del toro lidiado, y como máximo el rabo. El público solicita al presidente los trofeos moviendo de manera simbólica los pañuelos, el presidente de la plaza es el que decide en última instancia, accediendo o no a las peticiones del público. El mayor honor para el torero tras una extraordinaria faena es el de salir del ruedo a hombros de la multitud.





